Tengo que reconocer que mi estado fÃsico es, en estos momentos, desastroso. Llevo unos dÃas con decenas y decenas de pañuelos en los bolsillos y colocados encima de la mesa de trabajo que siempre me parecen pocos. Ya mi nariz ha dejado de existir, tan sólo se trata de un órgano que despide algo parecido al agua [...]




