DÃa 3. Para mÃ, Madrid es hoy una ciudad especial. Lo digo por lo que ocurrió un dÃa tal como hoy y que estremeció nuestra conciencia colectiva. Aquél dÃa, muchÃsimas personas pensamos que nos podrÃa haber pasado a nosotros por que hacÃamos también ese trayecto, que nuestros amigos y familiares también cogÃan ese tren, que habÃamos sido afortunados por que no nos habÃa tocado. HabÃa sido asà realmente, como una maquiavélica loterÃa, en la que los agraciados con esa suerte/muerte fueron los fallecidos y heridos de aquél suceso. Pero realmente no fué asÃ, puesto que todos nos sentimos vÃctimas. Todos, en nuestro interior,  Ãbamos en ese tren.
Me van a perdonar si hoy no incluyo ningún comentario sobre impuestos, contabilidad, humor en la oficina, video u otra cosa de las que les voy acostumbrando, pero es que hoy mi sensación es que, como tantos otros podrÃan pensar, mi nombre podrÃa estar escrito en Atocha. O el de algún familiar. O el de un amigo. O el de un vecino. Y, la verdad, mi cuerpo no da hoy para mucho empuje económico.
Esta entrada quiere ser eso, un pequeño homenaje a los héroes anónimos de aquél dÃa y a las personas que vieron sesgadas de cuajo su porvenir.
Mi admiración y consuelo para todos ellos y sus familiares.
Antonio Guerrero
« El modelo 300 de I.V.A. no está muerto, está en la UCI. | Nuevos modelos 130 y 131 del IRPF. »




