Buceando por la red he intentado buscar una solución a este problema (que suele ser más frecuente de lo que muchos piensan) y una salida airosa como las que se detallan a continuación nos puede sacar de más de un atolladero. 

Tomad nota:

1. – Me dijeron en el banco de sangre que esto podía suceder.

2. – Es sólo una siesta de 15 minutos para recuperar las energías, como me enseñaron en el curso de aprovechamiento de tiempo que ustedes me mandaron hacer.

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3. – Estaba imaginando cómo es la vida de un ciego.

4. – ¡No estaba durmiendo! Estaba meditando sobre la misión de la empresa e intentando descubrir un nuevo paradigma.

5. – Quería verificar si mi teclado es a prueba de baba.

6. – Estaba haciendo un ejercicio altamente especifico de yoga para aliviar el estrés del trabajo. ¿Ustedes discriminan a las personas que practican yoga?

7. – ¿Por qué me interrumpió? Casi estaba llegando a una solución para nuestro mayor problema.

8. – La máquina del café está estropeada.

9. – Alguien debe haber puesto café descafeinado en el frasco equivocado.

Pero de todas estas, la mejor escapatoria es:

10. … en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.         :-P
 
Antonio Guerrero