Buceando por la red he intentado buscar una solución a este problema (que suele ser más frecuente de lo que muchos piensan) y una salida airosa como las que se detallan a continuación nos puede sacar de más de un atolladero.Â
Tomad nota:
1. – Me dijeron en el banco de sangre que esto podÃa suceder.
2. – Es sólo una siesta de 15 minutos para recuperar las energÃas, como me enseñaron en el curso de aprovechamiento de tiempo que ustedes me mandaron hacer.

3. – Estaba imaginando cómo es la vida de un ciego.
4. – ¡No estaba durmiendo! Estaba meditando sobre la misión de la empresa e intentando descubrir un nuevo paradigma.
5. – QuerÃa verificar si mi teclado es a prueba de baba.
6. – Estaba haciendo un ejercicio altamente especifico de yoga para aliviar el estrés del trabajo. ¿Ustedes discriminan a las personas que practican yoga?
7. – ¿Por qué me interrumpió? Casi estaba llegando a una solución para nuestro mayor problema.
8. – La máquina del café está estropeada.
9. – Alguien debe haber puesto café descafeinado en el frasco equivocado.
Pero de todas estas, la mejor escapatoria es:
« La concentración, base de un buen trabajo (aunque no siempre). | Si eres autónomo “dependiente” tienes tres meses para adaptar tu contrato. »




