SabÃa que habÃa hoy una manifestación en Madrid convocada por asociaciones de autónomos, cansados de ver cómo se buscan soluciones millonarias para otros colectivos y, mientras, ellos están a verlas venir, cerrando numerosos negocios a diário y despidiendo a trabajadores que, en muchas ocasiones,  más que eso han sido como de la familia, por no poderles pagar. QuerÃa esperar a la tarde para saber qué repercusión mediática habia tenido el evento. Desgraciadamente, por motivos personales no he podido ver las televisiones y conocer qué decÃan, pero sà he buscado por los periódicos digitales y, la verdad, como no ha habido ni heridos, ni cargas policiales, ni carnaza para los medios, la repercusión ha sido mÃnima. Creo que ha habido algún que otro empujón, pero, probablemente, si la convocatoria la hubieran hecho los defensores de la salamandra rabilarga, el busardo ratonero, o, incluso, el mosquito ibérico, seguro, seguro, que habrÃan tenido más repercusión, pero como eran los autónomos, esos que viven como quieren y trabajan cuando les da la gana, esos, que se jod, perdón, que se joroben.
Los autónomos y pymes son el mayor tejido empresarial que tenemos, dan trabajo a más trabajadores que las grandes empresas, proporcionalmente están más perseguidos por la inspección de Hacienda y, sin embargo, aún se sigue pensando que es oro todo lo que reluce. Es posible que haya algunos que puedan vivir como reyes una vez se jubilen, pero la inmensa mayorÃa,  que actualmente están cotizando a la Seguridad Social por las cuotas mÃnimas por que su negocio no les da para mucho más, tendrán una jubilación más que apurada.
Y alguién se podrá preguntar que por qué entonces se hicieron autónomos. La respuesta es muy sencilla, querÃan trabajar para ellos, deseaban ser sus propios jefes, querÃan tener el placer de ver crecer su idea de negocio y si todo eso se conseguÃa, en última instancia dejarle a la familia un puesto de trabajo con el que poderse ganar los garbanzos.
Más de uno y una podrá pensar que este colectivo defrauda más que ninguno, que dan trabajo a gente sin cotizar por ellos, que nos ponen por un kilo novecientos gramos o que nos cobran por una hora cuando han hecho media. Es posible. La gente es libre de pensar lo que quiera. Pero lo que sà es un hecho es que muchos no tienen vacaciones, que suelen trabajan diez horas diárias, que no tienen prestación por desempleo si su negocio se va a la ruina, que tienen que sufrir la competencia de las grandes empresas y que una vez jubilados, muchos tienen para poco más que para sopa y pollo.
Dénles caña, atÃzenles, persÃganlos. Yo, por mi parte, les muestro mi más profunda admiración.
Hasta la próxima.
Â
Antonio Guerrero
« Un nuevo Real Decreto regula las prestaciones por maternidad a partir del mes de abril. | La Agencia Tributaria elabora un manual práctico para la campaña de Renta. »




