Ayer me fuà de bancos como el que se va de compras, es decir, intentaba buscar la mejor oferta hipotecaria, las mejores condiciones y, siempre que fuese posible, que la gente que me atendiera fuese amable y respetuosa conmigo. No pido mucho, la verdad, tan sólo quiero cambiar la hipoteca que tengo actualmente en el banco “B” por otra que me ofrezca un mejor diferencial, ya que, tal como están las cosas, un euro rebajado es un euro en el bolsillo. Previamente al paseo por las calles me entretuve en un paseo virtual por las webs de las entidades, anotando aquellas que podÃan interesarme y comparando qué me exigÃan unas y otras.
Hoy he ido al banco “B” donde tengo mi hipoteca para ver si, después de los años que llevamos juntos y lo vinculado que estoy con ellos, se hacen los remolones y mejoran mi perfil hipotecario para, de esa forma, tener yo también más liquidez y, en consecuencia, tener más dinerito en mi/su cuenta corriente para que ellos hagan con él lo que les venga en gana.
Y no ha podido ser, oigan. Y eso que les decÃa que no entendÃa cómo pueden tratar de convencerme para que, a su vez, yo intente hacerles ver a unos familiares solventes la excelencia de sus productos. Vamos, que le ofrecÃan a ellos, que no son clientes, mejores condiciones que a mi, que sà lo soy y, encima, se los llevaba convencidos del cambio. ¡Oigan, no, hasta ahà podÃamos llegar! Al menos, que me gratifiquen con las mismas condiciones, ¿no les parece? Que ganemos todos. Pues no. ¿Respuesta del banquero? Pues que no les lleve esos clientes.
Y, claro está, no van a ir. O sea, que prefieren perderme como cliente y a los nuevos que les llevaba antes que igualarme la oferta que les ofrecÃan a ellos. Pues nada, hombre, estupenda vista comercial…
Pero la cosa no se queda ahÃ. Nunca me ha gustado este banco. Ni su personal, ni su oficina principal (siempre llena, incómoda), ni su web, pero tuve que apechugar con ellos cuando me subrogué, asà que no he tenido más remedio que tener un matrimonio de conveniencia con ellos durante este tiempo.
Hasta ahora, que ya tengo un par de amantes que me están esperando con los brazos abiertos…
Ya les contaré. Hasta la próxima.
Antonio Guerrero
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