El Blog del Contable – El Blog de Antonio Guerrero

participativos-2Ayer vimos en una primera parte las características que debían tener los préstamos participativos y las ventajas que les otorgaban a los emprendedores y pymes que los reciban, pues bien, hoy veremos las ventajas para los prestamistas y el tratamiento contable que hay que darles a este tipo de préstamos.

Las ventajas para la entidad prestamista, sea pública o privada, son las siguientes:

- Permiten rendimientos previsibles y periódicos.

- Permiten rendimientos a corto plazo.

- Hay más facilidades para desinvertir.

- Se elimina la dificultad de valoración de la empresa.

- Se posibilita un mayor rendimiento mediante la participación en los resultados.

Llegados a este punto, más de uno se preguntará qué diferencias puede haber entre este tipo de préstamo y uno tradicional. Veamos. Además de las ventajas que hemos enumerado hoy para los prestamistas y las que enumeramos en la entrada de ayer, hay que añadir las siguientes:

  • El préstamo participativo respeta más los ciclos económicos de las empresas, adaptando los pagos a los resultados.
  • Por su carácter subordinado, es asimilable a los recursos propios de la empresa a la hora de valorar su solvencia financiera.
  • No existen garantías adicionales a la viabilidad del propio proyecto empresarial y la capacidad del equipo gestor.

En cuanto a su contabilización, el ICAC, mediante la consulta número 2 publicada en el BOICAC número 54 de junio de 2003, referente al tratamiento contable de un préstamo participativo, indicaba lo siguiente:

“Los préstamos participativos, aparte de tener unas especiales características en cuanto a la remuneración de los intereses o a su devolución, no tienen ninguna excepcionalidad en cuanto a su contabilización“. Llegamos, por tanto, a la conclusión de que podemos utilizar las mismas cuentas que de un préstamo normal se tratase, aunque podemos darle algún dígito especial (a título personal) para diferenciarles del resto.

En esa misma consulta se hace referencia a la Resolución de 20 de diciembre de 1996, del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, y se indica que de la propia Resolución se contempla que el préstamo participativo no goza de una característica especial en cuanto a su contabilización, y es sólo a efectos jurídico- mercantiles y en relación con determinadas circunstancias cuando adquiere una calificación específica. Por lo que se refiere a la cancelación de esta partida, deberá reflejarse de acuerdo con las condiciones acordadas por las partes (reembolso, capitalización). No obstante, a este respecto, hay que indicar que la norma mercantil establece que: “En todo caso, el prestatario sólo podrá amortizar anticipadamente el préstamo participativo si dicha amortización se compensa con una aplicación de igual cuantía de sus fondos propios y siempre que éste no provenga de la actualización de activos”.

En pocas palabras, a nivel contable no se diferencian de los demás préstamos y es solamente a nivel mercantíl cuando adquieren su relevancia.

Pero,  ¿qué dice la Agencia Tributaria respecto a estos préstamos? En varias consultas vinculantes realizadas a la Dirección General de Tributos se fija la norma de que, mientras no estén todos los requisitos que deben cumplir este tipo de préstamos, no se condiderarán participativos y, en consecuencia, la deducción de los intereses en esas ocasiones no será posible. Hay veces que una empresa puede definir una determinada operación como si fuera un “préstamo participativo”, pero es posible que ni mercantil ni fiscalmente cumplan las condiciones de los mismos, por lo que la deducción no resultaría correcta.

Para terminar, indicar que según consulta a la DGT número 2158-99, la operación de financiación de los socios (sean personas físicas o jurídicas) a su sociedad, aunque se instrumente por medio de un préstamo participativo, se entiende realizada entre personas vinculadas, por lo que la Administración podrá valorar la operación por su valor normal de mercado. Quiere ello decir que podría valorar la operación de forma que implicase una tributación diferente a la efectuada hasta ese momento por la sociedad. 

Resumiendo. Si tiene un buen proyecto, buen equipo, una idea en la que crea y necesita recursos, la opción del préstamo participativo es muy aconsejable.

Y tener un buen asesor y contable, también.

Hasta la próxima.

 

Antonio Guerrero

En esta entrada hay 1 comentario. Añade el tuyo.
Ismael - 08 mar 10 a las 19:32:14

Tengo la siguiente incertidumbre.
Me han propuesto participar con un préstamo participativo en la empresa en la que trabajo, para aumentar más mi implicación en la misma, así como obtener ventajas fiscales, y pago de variables más elevados.
Lo cierto es que con lo que he leido del post, lo primero que voy a hacer es hablar con algún abogado / administrador que me pueda llevar más adelante también las cuentas.
Lo segundo, es que tengo dudas acerca de los motivos “reales” que pueda tener la dirección de la empresa en que entremos una serie de personas en el desarrollo de la empresa.
Y otra dudas:
- El prestamo se fija con una cadencia de 2 años renovables.. Si dentro de 2 años, me quiero salir, hay que pagar contraprestaciones al respecto?. Se me devolverá toda la cantidad invertida?.
- Si la empresa tiene perdidas, que ocurre con mi dinero.., y si las pérdidas son mayores que las cantidades desembolsadas como prestamos., que ocurre?.
Muchas gracias.

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