Existen unas siglas ya estandarizas (I+D+I) que quieren definir los conceptos (Investigación, Desarrollo e Innovación) en los que se base la empresa perfecta, sin embargo, creo que para una persona que se enfrenta por primera vez a ese dragón de cien cabezas que es el mundo empresarial hay otras tres siglas que, quizás, se deberÃan buscar primero: I+I+I, siendo su significado el de INICIATIVA+INVENTIVA+INGENIO.
Si queremos salir de la actual crisis económica es necesario incentivar a este colectivo, al nuevo empresariado me refiero, para que se le pongan las cosas fáciles, tanto en trámites burocráticos iniciales, como posteriormente en los primeros ejercicios de actividad. Al menos, durante un tiempo. Y con esas tres siglas como principio fundamental. Pero, hoy en dÃa, ¿dónde podemos buscar futuros empresarios?
Esa es una pregunta clave. En primer lugar, la cantera de dónde tienen que salir los nuevos emprendedores tiene que ser de las universidades. De allà salen todos los años miles de jóvenes, en gran proporción sin rumbo fijo, con una formación caliente, inexpertos pero con una gran ilusión por poner en práctica todos sus conocimientos. Ese es el gran vivero que tenemos que cuidar y promocionar. Ahà tendrÃa que estar la Administración para apadrinarles durante sus primeros años, los más difÃciles. La Universidad debe mirar al mundo de la empresa como si fuera una segunda madre a la que se les va a encomendar sus hijos, prepararles para lo que se van a encontrar fuera de las aulas.
Y otro colectivo que no debemos olvidar, por su experiencia, es precisamente el de los empresarios que hayan tenido que dejar su actividad. Da igual los motivos y circunstancias, por que echar el cierre a un negocio es una de las experiencias más traumáticas, más desequilibrantes. Hay que apoyar a este colectivo e incentivarles para que vuelvan, por que su experiencia y madurez al frente de un negocio no se puede desaprovechar. Ellos ya saben dónde han cometido los errores y, por eso, su vuelta serÃa mucho más productiva.
Pero no nos debemos olvidar que hay que lavar la imagen del empresario. Muchos piensan que son aquéllos que están con el puro en la boca, gordos de tanto comer, el mercedes en la puerta y abroncando siempre al empleado. Señores, hay que ser más realista, más objetivo. El empresario es quien arriesga su patrimonio, su dinero y el de su familia. Esa imagen debe de cambiar y ahà la Administración también debe poner algo de su parte.
Está claro: faltan empresarios y los tenemos que buscar hasta debajo de las piedras. Para empezar, debajo de las piedras de la Universidad.
Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre ni es juventud
ni reluce ni florece.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren
vienen con la edad de un siglo
y son viejos cuando vienen.
La juventud siempre arrastra,
la juventud siempre vence
y la salvación de España
de su juventud depende.
Con esas palabras de Miguel Hernández y música de Jarcha me despido.
Hasta la próxima.
Antonio Guerrero
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