Dice el refrán que más vale tarde que nunca y en esa estamos cuando esta entrada es, en primer lugar, para desearles a todos un año 2010 en el que tengan, por encima de todas las cosas, salud. A mi, por esas circunstancias que da la vida, me ha tocado vivir estos últimos días con una pequeña intervención quirúrgica que me ha tenido separado de los ordenadores más tiempo del que tenía previsto, lo que ha implicado que el blog y el foro hayan estado desprovistos de las ultimas noticias en el ámbito fiscal, contable y laboral que aquí se siguen, pero tal como dice otro refrán, no hay mal que cien años dure y mi deseo primordial para este año es que la salud sea, ante todo, el mejor bien que podamos alcanzar.
Dicho eso, otro deseo que no puedo olvidar y con el que he brindado en familia y amigos para que se pueda producir (ya sé que es una utopía, pero uno es así de romántico) es el de que haya más trabajo y que la situación económica se vaya superando para bien de todos. Me consta que es un deseo de muchos españoles, pero para más de uno la situación está entrando ya en términos de desesperación. Mi apoyo moral va para ellos.
En cuanto a las novedades que las empresas y autónomos nos vamos a encontrar este año la primera nos la da la Agencia Tributaria, continua leyendo…

Ayer vimos en una primera parte las características que debían tener los préstamos participativos y las ventajas que les otorgaban a los emprendedores y pymes que los reciban, pues bien, hoy veremos las ventajas para los prestamistas y el tratamiento contable que hay que darles a este tipo de préstamos.
Las pequeñas y medianas empresas, cuando nacen o cuando quieren establecer nuevas líneas de negocio, suelen tener un problema común, que normalmente es la falta de financiación. Para solucionar ese problema o bien se aportaba más capital o se tenía que acudir a un banco, aportando una serie de garantías y avales que muchas veces terminaban ahogando a la propia empresa y a los socios. Todo ello, claro está, si eran capaces de que la entidad financiera les hiciera caso y creyera en ellos, algo que habitualmente y cuando se trata de proyectos nuevos, suele ocurrir en raras ocasiones.
El pasado 4 de febrero indicaba un punto muy importante de la resolución de 21 de enero de la D.G. de la AEAT, el referente a la “atención preferente” que tendrán los organos de inspección frente a las solicitudes de devolución de I.V.A. Pues bien, en ese mismo documento existe una letra “e” que pienso que es de una importancia mayúscula, dado el nivel que puede alcanzar en la rebaja del impuesto a pagar. Me refiero a lo que se llama eufemísticamente “ingeniería fiscal”.
Ayer lo publicaba. Hoy será un día de esos en los que más de uno y una se subirá por las paredes. O se tirará de los pelos. O ambas cosas a la vez. Y no será para menos, ya que muchos empresarios y sociedades aprovecharán hasta el último momento para pasarse por las oficinas y despachos a llevar las facturas del trimestre para que les preparen el impuesto. 

