Ayer lo publicaba. Hoy será un día de esos en los que más de uno y una se subirá por las paredes. O se tirará de los pelos. O ambas cosas a la vez. Y no será para menos, ya que muchos empresarios y sociedades aprovecharán hasta el último momento para pasarse por las oficinas y despachos a llevar las facturas del trimestre para que les preparen el impuesto.
Y por más que se les repita que no puede ser, que no hay que esperar tanto, muchas veces no sabemos o no tenemos en cuenta que esa persona no ha llegado antes por que en su negocio bastante tiene con preocuparse de que le compren algo para ir tirando o de que le paguen lo que le deben. Y hay que entenderlo, asi que toca ponerse las pilas y aceptar que es lo que hay y que hay que hacerlo a tiempo.
Y claro, nosotros, que no somos de hierro, en cuanto se repita esta situación ya estaremos echando humo, pero siempre, siempre, repito siempre, lo que no hay que perder es la calma. Parece sencillo decirlo, dirá alguno, pero debe ser así, ya que si perdemos el orden y la concentración en estos momentos, ni haremos nada bien, ni lo haremos a tiempo y, encima, nos pelearemos con todo aquél que esté a nuestro alrededor. Y eso no puede ser.
Calma. Tranquilidad. Respiremos varias veces. Sentémonos. ¿Él nos trae las facturas metidas en una bolsa y con restos de comida?. Tranquilo. Hay que sacarlas, prepararlas y ¡a por ellas!.
¿Llega otra persona? ¿Llegan más personas? Tranquilo. Respiremos. Ellos saben que es el último día. Confían en nosotros. De uno en uno. Concentrémonos. Saben que nos tienen para eso, para que les arreglemos “los papeles”. Y tenemos que estar preparados para estas situaciones, así que señores, pasen y serán atendidos de uno en uno.
Lo siento, les tengo que dejar. Me están esperando.
Antonio Guerrero


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